(Parece que ya le encontré la vuelta y ando muy ocupada).
Sigo al firme por todo este 2009 con el proyecto de una foto por día.
A las órdenes,
ando por acá:
A través de mis ojos del 2009
(atravesdemisojos2009.blogspot.com)
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le encontraron la vuelta
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- hace días que no se está sintiendo muy bien del estómago...
- ma que estómago ni ocho cuartos, su hija está por dar a luz! -dijo el médico
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Como los hijos vienen sin manual (por suerte y por desgracia), gente como yo, que se lee las instrucciones hasta de la crema de enjuague, se las va arreglando como puede.
Etiquetas: hasta el infinito y más allá, plan ceibal, xo
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Anoche le contaba a mi hijita un cuento infantil muy famoso, el de Hansel y Gretel (de los hermanos Grimm).
En el momento más tenebroso de la aventura, los niños descubren que unos pájaros se han comido las estratégicas bolitas de pan, un sistema muy simple que los hermanitos habían ideado para regresar a casa.
Hansel y Gretel se descubren solos en el bosque, perdidos, y comienza a anochecer.
Mi hija me dice, justo en ese punto de clímax narrativo: "No importa. Que lo llamen al papá por el celular'"
Yo entonces pensé, por primera vez, que mi hija no tiene una noción de la vida ajena a la telefonía inalámbrica.
Y al mismo tiempo descubrí qué espantosa resultaría la literatura -toda ella, en general- si el teléfono móvil hubiera existido siempre, como cree mi hija de cuatro años.
Cuántos clásicos habrían perdido su nudo dramático, cuántas tramas hubieran muerto antes de nacer, y sobre todo qué fácil se habrían solucionado los intríngulis más célebres de las grandes historias de ficción.
Piense el lector, ahora mismo, en una historia clásica, en cualquiera que se le ocurra.Desde la Odisea hasta Pinocho, pasando por El viejo y el mar, Macbeth, El hombre de la esquina rosada o La familia de Pascual Duarte. No importa si el argumento es elevado o popular, no importa la época ni la geografía.
Piense el lector, ahora mismo, en una historia clásica que conozca al dedillo, con introducción, con nudo y con desenlace.
¿Ya está?
Muy bien. Ahora ponga un celular en el bolsillo del protagonista. No un viejo aparato negro empotrado en una pared, sino un teléfono como los que existen hoy: con cobertura, con conexión a correo electrónico y chat, con saldo para enviar mensajes de texto y con la posibilidad de realizar llamadas internacionales cuatribanda.
¿Qué pasa con la historia elegida? ¿Funciona la trama como una seda, ahora que los personajes pueden llamarse desde cualquier sitio, ahora que tienen la opción de chatear, generar videoconferencias y enviarse mensajes de texto? ¿Verdad que no funciona un carajo?
Mi hija, sin darse cuenta, me abrió anoche la puerta a una teoría espeluznante: la telefonía inalámbrica va a hacer añicos las viejas historias que narremos, las convertirá en anécdotas tecnológicas de calidad menor.
Con un teléfono en las manos, por ejemplo, Penélope ya no espera con incertidumbre a que el guerrero Ulises regrese del combate.
Con un móvil en la canasta, Caperucita alerta a la abuela a tiempo y la llegada del leñador no es necesaria.
Con telefono celular, el Coronel sí tiene quién le escriba algún mensaje, aunque fuese spam.
Y Tom Sawyer no se pierde en el Mississippi, gracias al servicio de localización de personas de Telefónica.
Y el chanchito de la casa de madera le avisa a su hermano que el lobo está yendo para allí.
Y Gepetto recibe una alerta de la escuela, avisando que Pinocho no llegó por la mañana.
Un enorme porcentaje de las historias escritas (o cantadas, o representadas) en los veinte siglos que anteceden al actual, han tenido como principal fuente de conflicto la distancia, el desencuentro y la incomunicación.Han podido existir gracias a la ausencia de telefonía móvil.
Ninguna historia de amor, por ejemplo, habría sido trágica o complicada, si los amantes esquivos hubieran tenido un teléfono en el bolsillo de la camisa.La historia romántica por excelencia (Romeo y Julieta, de Shakespeare) basa toda su tensión dramática final en una incomunicación fortuita: la amante finge un suicidio, el enamorado la cree muerta y se mata, y entonces ella, al despertar, se suicida de verdad.
Si Julieta hubiese tenido teléfono móvil, le habría escrito un mensaje de texto a Romeo en el capítulo seis:
M HGO LA MUERTA,
PERO NO STOY MUERTA.
NO T PRCUPES NI
HGAS IDIOTCES. BSO.
Y todo el grandísimo problemón dramático de los capítulos siguientes se habría evaporado. Las últimas cuarenta páginas de la obra no tendrían gollete, no se hubieran escrito nunca, si en la Verona del siglo catorce hubiera existido la promoción 'Banda ancha móvil' de Movistar.
Muchas obras importantes, además, habrían tenido que cambiar su nombre por otros más adecuados.La tecnología, por ejemplo, habría desterrado por completo la soledad en Aracataca y entonces la novela de García Márquez se llamaría 'Cien años sin conexión': narraría las aventuras de una familia en donde todos tienen el mismo nick (buendia23, a.buendia, aureliano@goodmornig) pero a nadie le funciona el Messenger.
La famosa novela de James M. Cain -'El cartero llama dos veces'- escrita en 1934 y llevada más tarde al cine, se llamaría 'El gmail me duplica los correos entrantes' y versaría sobre un marido que descubre (leyendo el historial de chat de su esposa) el romance de la joven adúltera con un forastero de malvivir.
Samuel Beckett habría tenido que cambiar el nombre de su famosa tragicomedia en dos actos por un título más acorde a los avances técnicos. Por ejemplo, "Godot tiene el teléfono apagado o está fuera del área de cobertura", la historia de dos hombres que esperan, en un páramo, la llegada de un tercero que no aparece nunca (o que se quedó sin saldo).
En la obra 'El jotapegé de Dorian Grey', Oscar Wilde contaría la historia de un joven que se mantiene siempre lozano y sin arrugas, en virtud a un pacto con Adobe Photoshop, mientras que en la carpeta Imágenes de su teléfono una foto de su rostro se pixela sin remedio, paulatinamente, hasta perder definición.
La bruja del clásico Blancanieves no consultaría todas las noches al espejo sobre 'quién es la mujer más bella del mundo', porque el costo por llamada del oráculo sería muy caro; se contentaría con preguntarlo una o dos veces al mes. Y al final se cansaría.
También nosotros nos cansaríamos, nos aburriríamos, con estas historias de solución automática.Todas las intrigas, los secretos y los destiempos de la literatura (los grandes obstáculos que siempre generaron las grandes tramas) fracasarían en la era de la telefonía móvil y del wifi.
Todo ese maravilloso cine romántico en el que, al final, el muchacho corre como loco por la ciudad, a contra reloj, porque su amada está a punto de tomar un avión, se soluciona hoy con un SMS de cuatro líneas.
Ya no hay ese apuro cursi, ese remordimiento, aquella explicación que nunca llega; no hay que detener a los aviones ni cruzar los mares. No hay que dejar bolitas de pan en el bosque para recordar el camino de regreso a casa.
La telefonía inalámbrica -vino a decirme anoche mi hija, sin querer- nos va a entorpecer las historias que contemos de ahora en adelante.Las hará más tristes, menos sosegadas, mucho más predecibles.
Y me pregunto, ¿no estará acaso ocurriendo lo mismo con la vida real, no estaremos privándonos de aventuras novelescas por culpa de la conexión permanente? ¿Alguno de nosotros, alguna vez, correrá desesperado al aeropuerto para decirle a la mujer que ama que no suba a ese avión, que la vida es aquí y ahora?
No. Le enviaremos un mensaje de texto lastimoso, un mensaje breve desde el sofá. Cuatro líneas con mayúsculas. Quizá le haremos una llamada perdida, y cruzaremos los dedos para que ella, la mujer amada, no tenga su teléfono en modo silencio.¿Para qué hacer el esfuerzo de vivir al borde de la aventura, si algo siempre nos va a interrumpir la incertidumbre?
Una llamada a tiempo un mensaje binario, una alarma.
Nuestro cielo ya está infectado de señales y secretos: cuidado que el duque está yendo allí para matarte, ojo que la manzana está envenenada, no vuelvo esta noche a casa porque he bebido, si le das un beso a la muchacha se despierta y te ama, Papá, ven a buscarnos que unos pájaros se han comido las migas de pan.
Nuestras tramas están perdiendo el brillo -las escritas, las vividas, incluso las imaginadas- porque nos hemos convertido en héroes perezosos.
Algo de acuerdo estoy, pero, será taaan así?
" La distancia, el desencuentro y la incomunicación", no se solucionan para nada con los avances tecnológicos que tenemos. Siempre va a haber quien no entienda la abreviación que usaste en un sms, o un signo de exclamación omitido que cambió por completo el sentido de lo que decías. No te avisa si te quedaste sin saldo, así que puede ser que haya recibido el mensaje... o no!. Y si se quedó sin batería, y si se lo robaron?, Si perdiste el tuyo y por tanto tooodos los números que tenías en la tarjeta sim y que por supuesto no respaldaste.
Capaz que estos son inconvenientes de nuestra generación que supo vivir sin celular y para los que vienen, sus códigos ya superarán el tema.
Puede ser que los cuentos infantiles vayan mutando hacia algo diferente, pero llevará su tiempo y si es que ya no funcionan esas tramas, será que ya no tienen que funcionar, y será que ya superamos (el ser humano digo, yo no) el pánico a " la distancia, el desencuentro y la incomunicación" y habrá otras cuestiones a las que tenerles miedo. Siempre va haber algo a lo que tenerle miedo, ja.
Talentosos del futuro van a saber escribir genialidades igual. Con tecnología incluida, y será literatura tan buena como la del pasado. Capaz que en otro soporte, pero para mi al menos, es lo mismo.
No sé. Será cuestión de ir enseñándoles también, que para ponerle $100 al celu, hay que laburar y ahí no hay pereza que valga.
Etiquetas: en algo hay que creer, hasta el infinito y más allá
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Esto me encantó.
Por qué no una "nueva definición", al menos para mi.
Sí creo que lo tengo y a mucha honra y con mucho orgullo: corazón bloguero!
Gracias Mariela por este premio, y ya lo estoy pasando a 5 corazones blogueros más:
Atención Ladriana, recordar repetir 100 veces con letra manuscrita y en cuaderno de doble raya que:
Etiquetas: y sinó lo entendiste hacete un tatuaje
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Amo sacar fotos, me encantó la idea de Mistik, Cuervo, Samy, Mariolo, Lauri, me sumé al proyecto.
Si quieren saber más y ver más, desde hoy, me encuentran por acá también:
Etiquetas: fotos, hasta el infinito y más allá
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Estoy regresando y no crean que va a ser fácil.
Estoy cayendo de a poquito, esto quiere decir que afortunadamente logré desconectarme.
Etiquetas: ambojisy, gracias, Valizas, volver al futuro I
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