jueves, 18 de diciembre de 2008

Venga y atrévase a soñar

Siempre fuí de soñar y mucho.
Sueños delirantes, sueños en colores, con sonido. Algunos tan reales que me despertaba con la misma angustia o con la misma alegría.
Muchos con escenas que después viví en la realidad u otros de los que me despertaba como cayéndome, sintiendo que bajaba de algún lado. Me vi durmiendo y viajé a muchos lugares. Conversé con mis abuelos que nunca conocí y con Lu antes de que naciera.

Mensajes, recuerdos, mucho para analizar, un poco de todo creo yo.

Mis 2 mayores pesadillas repetitivas hasta el cansancio, son las de la ola gigante y la del teléfono.

La ola gigante.
Estoy en la playa plácidamente, cuando de repente se anuncia el tsunami, todos corren, juntan las cosas, se viene, te vas a ahogar, corré, corré daaaaleeeeeeeeeeeee.
Las vueltas de la vida hicieron que viva a 2 cuadras de la playa, lo suficientemente cerca como para poder medir como con el paso de los años, realmente se va acortando la franja de arena y la ola gigante un día aparezca y por supuesto llegue a mi casa.
Obvio que nosé nadar, que le tengo miedo al agua del mar. Que mis mayores "revueltos cerebrales" tienen que ver con mi mamá y su asociación directa con el líquido elemento y que en otra vida debo haber naufragado en Valizas con el Leopoldino Rosa.

El teléfono.
Tengo que llamar a "alguien", para decirle "algo". Disco (si, con los teléfonos de antes) y nunca me da libre. Se me corta por el camino la llamada. Suena y atiende otra persona. Vuelvo a discar, se escucha entrecortado. La angustia por "no comunicarme" llega a dimensiones increíbles. La voz, mi voz (justo la galla que se pasa cantando y cacareando) que se queda sin sonido. Hablo y no me salen las palabras. La garganta, mi garganta (el punto débil de tauro) que no funciona bien, la conexión entre el corazón y la cabeza.
Como siempre...

En el fin de año pasado, "me tocó" pasar sin mis hijas.
Cercano a las 12, imaginenmé a dos celulares y el teléfono de línea intentando mandar mensajes y/o llamar y por supuesto todo recontrasaturado. Imposible.
Sin embargo lo superé como una reina, gracias a las gotitas de flores de Bach y al buche de Benadryl para el vértigo que tenía encima.

Este fin de año por primera vez en mi vida, lo voy a pasar lejos de mi casa, de mi ciudad (ni El Pinar, ni Montevideo) y en un lugar alejado...

Estaba pensando proveerme de tarjetas adicionales para el celular (6 o 7 será mucho?), comprar un cargador extra, pasar sin falta todos los contactos a un papelito y a un excel por si se quiere esfumar todo de la tarjeta Sim, capaz que cargar y ponerle minutos a alguno de esos celulares reviejos con los que juega Lauri, o agregarle alguna antenita a mi sombrero veraniego (quedará muy mal?).

Y allá estaré, en la duna más alta con mi adorado Sony Ericsson J300i, mandando mensajes a troche y moche.

Si es que puedo..................
post edición: algo sobre Barra de Valizas pueden encontrar por acá.

viernes, 12 de diciembre de 2008

diálogos para no olvidar II

Lu de 9 y Lauri de 4 años.

Casi el mediodía, ya iba el 3er. aviso de juntar todos los juguetes, dejar prontas las mochilas, sentarse a comer, se hace tarde para la escuela, no se queden con la boca abierta frente a la tele.

Lu (con expresión de hermana mayor superada): "Lauri apagá la compu, mirá que Papá Noel te está mirando..."

Lauri (con cero expresión): "Papá Noel no existe"

Lu (con expresión de hermana mayor superada, pero que prefiere no saber): "¿quien te dijo eso?"

Lauri (con cero expresión al cuadrado): "todo el mundo lo sabe"




(Y yo que me enteré de los Reyes, cuando la yegua de la maestra de 3ero. nos lo dijo a toda la clase...)